FUENTE ORIGINAL:http://www.yadvashem.org/yv/es/holocaust/faqs.asp
  • ¿Cuándo se enteró el mundo de lo ocurrido en el Holocausto? ¿Cómo llegó la información al mundo libre?

Es necesario hacer una distinción entre los informes sobre determinados episodios de asesinatos masivos y aquellos acerca del genocidio. La información sobre asesinatos masivos de judíos empezó a llegar al mundo libre poco después de que comenzasen, a finales de 1941, en la Unión Soviética, y el volumen de esos informes siguió aumentando con el paso del tiempo. Las primeras fuentes de información incluían: atestados policiales interceptados por los servicios secretos británicos, declaraciones a la Resistencia, a los soviéticos o a fuentes neutrales, por testigos oculares locales y judíos que lograron escapar, y los comentarios de soldados húngaros que se hallaban de permiso, de los que informaron fuentes neutrales. Durante 1942, llegó a manos de los Aliados y de los dirigentes de los países neutrales información acerca de un plan ideado por los nazis para matar a todos los judíos que incluía detalles sobre los métodos, cifras y emplazamientos, procedentes de diversas fuentes, – como el clandestino Partido Socialista Judío Bund del gueto de Varsovia; la primera llegó en mayo y de nuevo en noviembre. Recibieron también información procedente de organizaciones judías en Ginebra, como el telegrama de Gerhard Riegner desde Suiza, en agosto; el relato de un testigo presencial, Jan Karski, un correo de la Resistencia polaca, en noviembre y los testimonios de sesenta y nueve judíos polacos que llegaron a Palestina por medio de un intercambio de prisioneros civiles entre Alemania y Gran Bretaña, en noviembre de 1942.

El 17 de diciembre de 1942, los Aliados hicieron pública una declaración que condenaba el “exterminio” del pueblo judío en Europa y afirmaba que castigarían a los culpables. Sin embargo, no se sabe con certeza hasta qué punto y en qué momento comprendieron los Aliados y los dirigentes de los países neutrales la verdadera trascendencia de la información recibida. El estado de conmoción absoluta en el que quedaron los comandantes supremos de los Aliados que liberaron los campos al final de la guerra, da a entender que no habían comprendido cuál era la situación real, a pesar de la información de la que disponían.

  • ¿Por qué no bombardearon los Aliados Auschwitz Birkenau?

  • ¿Qué eran los Consejos de Judíos (Judenräte)?

En cada uno de los países que durante la guerra se hallaron bajo el control de los alemanes, se instauró una organización de gobierno conocida con el nombre de Judenrat (Consejo Judío) o Ältestenrat (Consejo de Ancianos). La mayoría de los estados aliados de los alemanes, como Eslovaquia, crearon instituciones similares. El objetivo era disponer de un instrumento que les permitiese controlar a los judíos, aislándolos del mundo exterior, y poner en marcha diversos decretos. Por lo general, las autoridades procuraban que los Consejos estuviesen formados por aquellos judíos que ya antes de la guerra eran dirigentes de renombre y por figuras públicas respetadas. Los Consejos, se debatían entre cumplir de su deseo de satisfacer las necesidades de los judíos y acatar las estrictas exigencias de las autoridades.

Los Consejos trataron de adoptar diversas medidas que creyeron que ayudarían a los judíos. Éstas abarcaban desde el apoyo activo a grupos clandestinos y resistencia armada, hasta la cooperación absoluta con las autoridades en la puesta en marcha de sus políticas, con la esperanza de poder evitar que se tomasen medidas peores de las que ya se aplicaban. A medida que las deportaciones masivas parecían cada vez más cerca y por la sensación que muchos líderes compartían de que éstas ocultaban intenciones de asesinar, la cuestión de obedecer o no, las órdenes de los nazis adquirieron cada vez más importancia. El presidente del Judenrat de Varsovia, Adam Czerniakow, prefirió suicidarse, antes que ceder a las exigencias de los nazis de que entregase a judíos para su deportación. En Lodz, el presidente del Judenrat Mordechai Chaim Rumkowski, prefirió seguir obedeciendo a las peticiones de los nazis, con la esperanza de salvar al menos a parte de la población del gueto, sobre todo, a los trabajadores que consideraba que tendrían más posibilidades de librarse. Proporcionó listados de judíos e incluso suplicó a las madres que entregasen a sus hijos pequeños. En contraste con la situación que se vivía en Lodz, en el pequeño gueto de Tuczyn, el Judenrat planeó y trató de poner en marcha una resistencia armada.

  • ¿Cómo resistieron los judíos el ataque asesino de los nazis?

En el contexto de la política nazi para el asesinato masivo y sistemático de todos aquellos judíos que se hallasen bajo su mando, la resistencia a la agresión que estaban padeciendo adoptó diversas formas. El mero hecho de intentar seguir con vida y conservar al menos, algún vestigio de dignidad humana, suponía una resistencia al esfuerzo de los nazis por deshumanizar y, finalmente, aniquilar a los judíos. A nivel personal, familiar y comunitario, los judíos lucharon por aguantar física y emocionalmente frente a la maquinaria asesina nazi.

En muchos guetos, los Consejos Judíos (Judenräte) y varias organizaciones comunitarias clandestinas hicieron todo lo posible por repartir comida y medicinas a la sufrida muchedumbre y proporcionar otras de sus necesidades básicas. En numerosos lugares, pusieron en marcha actividades culturales, educativas y religiosas, como muestra del espíritu humano, aún con vida, de los residentes del gueto. En muchos sitios, el acto de proporcionar trabajo adquirió gran importancia, por las cuestiones prácticas del día a día y porque la demostración del valor de los trabajadores judíos, en varios guetos, se transformó en una estrategia para proteger de los nazis a tantos como fuera posible. En algunos lugares se intentó documentar el creciente sufrimiento bajo el dominio de los nazis. Los judíos consiguieron documentos de identidad falsos, en algunas ocasiones por su cuenta y otras de forma organizada, que les identificaba como gentiles y usaban para ocultarse e incluso cruzar fronteras.

Cuando los judíos se dieron cuenta de que los nazis trataban de asesinarlos, se crearon organizaciones armadas clandestinas. En muchos guetos, esos grupos se prepararon para la lucha armada contra los nazis dentro de los guetos o uniéndose a los miembros de la resistencia que se hallaban en los bosques, pantanos o montañas de los alrededores. Sin embargo, por diversas razones, no se puso en marcha toda aquella resistencia armada que en un principio se planeó.

A pesar de los brutales regímenes imperantes en los campos, los judíos participaron también en revueltas armadas en varios de ellos. Los judíos escaparon de muchos de los campos, incluido Auschwitz Birkenau. Dos grupos de prisioneros fugados de aquel, en primavera de 1944, proporcionaron el primer estudio detallado que informó al mundo occidental acerca del sistema utilizado para cometer asesinatos en Auschwitz Birkenau; los “Protocolos de Auschwitz”.

En aquellos países en los que existía la posibilidad de realizar un rescate a gran escala, sobre todo, en los de Europa occidental y central, los judíos intentaron salvar la vida de sus semejantes, intercalando las actividades de rescate con acciones armadas contra los nazis y sus acólitos. Ese fue el caso de Eslovaquia, Países Bajos, Francia y Bélgica. En Hungría, durante la ocupación alemana, los judíos planearon junto a diplomáticos de países neutrales una operación de salvamento a gran escala en Budapest. Las organizaciones judías que se hallaban fuera de la Europa dominada por los nazis, la mayoría con representantes en Ginebra, hicieron todo lo que estuvo en su mano para enviar ayuda material y documentación que contribuyese a salvar la vida a sus hermanos. Realizaron también grandes esfuerzos por contar al mundo la matanza que se estaba llevando a cabo.

Algunas personas y pequeños grupos de judíos también opusieron resistencia a los nazis y a sus seguidores de diversas formas; desde acciones de resistencia violenta, hasta huidas y escondites, o simplemente, la conservación de la dignidad en el momento de ser asesinados. Muchos judíos realizaron intentos desesperados por salvar a sus hijos entregándolos a gentiles que estaban dispuestos a esconderlos.

  • ¿Qué características tenía la resistencia armada judía?

  • ¿Durante el Holocausto, se dieron casos en los que judíos que se hallaban bajo el dominio nazi rescatasen a otros judíos?

En casi todos los testimonios o memorias de los supervivientes, resulta evidente que en algún momento recibieron ayuda por parte de otro judío, lo que contribuyó a que siguiera con vida. El fenómeno de la ayuda espontánea proporcionada por unos judíos a otros, constituye un aspecto importante del salvamento llevado a cabo durante el período del Holocausto.

A mayor escala, existen numerosos ejemplos de judíos que intentaron salvar a otros a lo largo de aquellos años. En Eslovaquia, por ejemplo, un grupo denominado “Equipo de Trabajo”, dirigido por el rabino Michael Dov Weismandel y la presidenta de la Organización de Mujeres Sionistas Eslovacas, Gisi Fleischmann, probaron diferentes tácticas para proteger a los judíos de ese país y de otras zonas de Europa de la deportación. Entre otras actividades, negociaron el cese de  las deportaciones con miembros del gobierno eslovaco y de las SS y financiaron huidas desde Eslovaquia hasta la vecina Hungría. Sin embargo, a pesar de sus enormes esfuerzos, la mayor parte de la comunidad judía eslovaca fue asesinada durante el Holocausto, y en el exterior de Eslovaquia, los intentos para salvarlos, resultaron en gran medida infructuosos. En Hungría, el Comité de Ayuda y Salvamento, dirigido por Israel Kasztner y Otto Komoly, ayudó a los refugiados de otros países que llegaron a Hungría antes de que se produjera la ocupación alemana, en marzo de 1944. Por lo general, les proporcionaban documentación falsa, alojamientos seguros y las necesidades básicas. Tras la ocupación de Hungría por parte de los alemanes, algunos miembros del Comité de Ayuda y Salvamento siguieron participando en actividades de rescate, entre ellas, la negociación con las SS. Trabajaron junto a varios diplomáticos de países neutrales y organizaciones internacionales, además de la resistencia juvenil sionista, para proteger a los judíos de las deportaciones de los nazis y de los destrozos causados por el régimen fascista húngaro de la Cruz de Flechas. En otoño de 1944 y a comienzos del invierno de 1945, decenas de miles de judíos de la capital, Budapest, se salvaron gracias a esos esfuerzos conjuntos. No obstante, casi tres cuartas partes de la comunidad judía de Hungría fueron asesinadas durante el Holocausto.

En Francia, ciertos grupos, entre ellos, el MJS (Mouvement de la Jeneusse Sioniste), la Armée Juive, los Scouts judíos y el Circuit Garel, dirigido por George Garel, hicieron todo lo que pudieron por mantener a los judíos fuera del alcance de las autoridades. Lograron esconder a judíos por los campos de toda Francia e introducirlos de forma clandestina en Suiza y en España. Gracias, en gran medida, a la ayuda que recibieron de los gentiles, parte de los esfuerzos de aquellos salvadores judíos tuvieron éxito.

En líneas generales, hay que reconocer que durante el Holocausto, estos carecían de la capacidad necesaria para salvar a gran cantidad de judíos sin ayuda procedente de fuera de la comunidad judía. Esa ayuda se proporcionó de manera tan esporádica que no sirvió para impedir que murieran seis millones de judíos.

  • ¿Quiénes son los “Justos de las Naciones”?

  • ¿Qué eran los campamentos de desplazados y cuántos judíos residieron en ellos tras la guerra?

Después de la liberación, en la parte occidental de la Alemania ocupada, había entre cincuenta mil y setenta y cinco mil judíos. Eran supervivientes del Holocausto procedentes de toda Europa, la mayoría de ellos liberados en territorio alemán. Durante las primeras semanas tras el fin de la guerra, provisionalmente se dispusieron en esa área cientos de campamentos de desplazados para aquellas personas que no deseaban regresar a sus países de residencia, entre ellos muchos judíos.

En agosto de 1945, el Comité Harrison, nombrado por el presidente Truman para investigar la difícil situación que vivían los desplazados, informó al ejército estadounidense de las deplorables condiciones en la que se hallaban los judíos en esos campamentos. A consecuencia de ese informe, se establecieron campamentos especiales, con mejores condiciones, para judíos, en la zona de ocupación estadounidense y poco tiempo después, también en la zona británica. Sin embargo, los soviéticos, rehusaron insistentemente reconocer a los judíos como un grupo distinto y no establecieron campamentos especiales para ellos.

La población de los campamentos de desplazados en Alemania, Austria e Italia continuó aumentando debido principalmente a la incesante llegada de refugiados judíos procedentes de la Europa oriental. A causa de la huida masiva de judíos de Polonia, tras el pogromo de Kielce, a finales de 1946 vivían cerca de quince mil judíos en la zona de ocupación británica, ciento cuarenta mil en la estadounidense (sobre todo en Bavaria) y mil quinientas en la francesa. En total, había en funcionamiento cerca de setecientos campamentos de deportados. Entre los más conocidos se hallaban los de Landsberg, Pocking, Feldafing y Bergen-Belsen. A pesar de los numerosos problemas que tenían los supervivientes, emergió en los campamentos una activa e intensa vida, que contaba con un sistema educativo y de enseñanza de profesiones, disponía de periódicos, desarrolló cierta creatividad cultural, e incluso actividad política.

La mayoría de los judíos de los campamentos de desplazados que se encontraban en Europa central se marcharon en torno a 1950. Muchos de ellos emigraron a Israel, algunos a Estados Unidos, Canadá, Australia y otros lugares y parte de ellos se quedaron en Alemania.

  • ¿Qué es la Negación del Holocausto?

Es un término general que engloba afirmaciones antisemitas, según las cuales, el exterminio masivo de judíos nunca ocurrió, la cifra de judíos fallecidos ha sido tremendamente exagerada o el Holocausto ni fue sistemático, ni fue consecuencia de una política oficial. Afirmaciones como éstas, obviamente absurdas, han sido realizadas por nazis, neonazis, seudo historiadores denominados “revisionistas”, incultos e ignorantes que no desean, o no son capaces de creer, que tan inmensa atrocidad pudiera ocurrir en realidad.

Antes incluso de que finalizase la Segunda Guerra Mundial, se intentó negar el Holocausto. A pesar de la existencia de pruebas evidentes que se hallaban a la vista de todos, los nazis que participaron en la Solución Final (el exterminio de la comunidad judía europea) empleaban un lenguaje eufemístico con términos como “Solución Final” y “tratamiento especial” en lugar de gaseo, aniquilación y asesinato para ocultar al mundo sus actividades asesinas. Durante los dos últimos años de guerra, se ordenó a las unidades Sonderkommando a las que se había puesto a trabajar a en un programa secreto llamado Aktion 1005, que cavasen fosas comunes y quemasen los cadáveres. La intención de los nazis era de nuevo ocultar cualquier prueba de sus atrocidades.

Hoy en día, más de sesenta años después, todavía hay gente que rechaza por completo la idea de que el Holocausto ocurriera, o dice que no estaba tan extendido como en realidad lo estuvo. En buena parte del mundo sigue habiendo en activo “historiadores revisionistas” y otros seudo estudiosos. En 1978, un “grupo negacionista” de California creó el Institute for Historical Review (Instituto para la Revisión Histórica) y celebra conferencias internacionales.

Los negacionistas a menudo afirman que el Holocausto no afectó a tantas personas como ocurrió en realidad. Un académico francés, Paul Rassinier, uno de los fundadores de la escuela revisionista, declaró que durante la Segunda Guerra Mundial murieron solamente entre quinientos mil y un millón de judíos de forma gradual y debido a las malas condiciones físicas, sobre todo, no de forma sistemática a manos de los nazis. Rassinier afirma además, haber hallado a los millones de judíos que desaparecieron de Europa. Sostiene que el elevado número de judíos norteafricanos que se trasladaron a Israel, tanto antes como después de que se transformase en un Estado, no eran todos originarios del Norte de África, sino que eran judíos que huyeron de Europa antes de la guerra y durante ella.

Los negacionistas afirman que los diarios, testimonios y fotografías no son creíbles y que contienen numerosas mentiras. Algunos dicen que desde el punto de vista material, los nazis no podrían haber incinerado a tanta gente tan rápido, ni es factible que se pudiera utilizar el gas Zyklon B, de forma habitual, en un mismo lugar. Los negacionistas han aprovechado la aparición de Internet para diseminar por este medio, sus mensajes de odio. Ofrecen una versión sesgada de los acontecimientos en muchas de sus páginas de la red o en las de grupos relacionados con ellos, como los que defienden la supremacía de la raza blanca.

Se han dado pasos importantes para luchar contra esa desinformación. En algunos países, la negación del Holocausto se ha convertido en una actividad ilegal y los que promulgan esa idea son castigados. Se han inaugurado numerosos museos sobre el Holocausto y se ha incluido su enseñanza en muchos colegios para asegurarse de que a pesar de los esfuerzos de los negacionistas no vuelva a ocurrir ningún fenómeno similar. David Irving, un famoso negacionista, demandó a la historiadora Deborah Lipstadt por calumnias tras llamarle negacionista. En el año 2000, el tribunal británico encargado del caso determinó que en efecto, Irving había participado en la negación del Holocausto. Aquello supuso un importante revés para aquellos que declaran que el Holocausto nunca llegó ocurrir.

En el mundo árabe y musulmán, el negacionismo comenzó a ganar adeptos, sobre todo, tras la Guerra de los Seis Días que tuvo lugar en junio de 1967. Hoy en día, en aquellos países, el negacionismo es una creencia mayoritaria.

  • ¿Cómo fue posible el asesinato de judíos, desde punto de vista humano?

Esta pregunta abarca numerosos aspectos, y casi todas las posibles respuestas, al final, dejan desconcertados y preocupados a aquellos que consideran la vida como algo sagrado.

En el núcleo del proyecto nazi para acabar con el pueblo judío, se hallaba su perspectiva racial y antisemita del mundo. Los nazis intentaban transformar el mundo conforme a su concepto de él, muy influido por el Darwinismo y por la creencia de que a lo largo de la historia de la Humanidad, los fuertes han dominado a los débiles. Consideraron que el pueblo alemán poseía cualidades raciales superiores y debía dirigir a las razas inferiores. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, llevaron a cabo una serie de proyectos que podrían definirse como una reestructuración racial para hacer realidad su utopía. Clasificaban a las personas conforme a supuestas categorías raciales científicas, las trataban como a títeres y las trasladaban de un sitio a otro ante la mirada impasible de Europa, por lo general, vulnerando por completo sus derechos humanos fundamentales. Los nazis consideraban a los judíos sus enemigos acérrimos por motivos raciales, cuya “influencia” sobre el resto de la humanidad era necesario frenar.

El asesinato siempre se consideró una de las posibilidades debido a la ideología nazi. Sin embargo, como plan político fue evolucionando con el transcurso del tiempo. De ese modo, los nazis pudieron probar diferentes soluciones para el denominado “problema judío” antes de comenzar con el asesinato masivo y sistemático de todos aquellos que se encontraban bajo su mando, en una política conocida con el nombre de Solución Final.

Entre los líderes del régimen nazi, de las tropas y de los colaboradores, no cabe duda de que algunos adoptaron la ideología nazi y creyeron que al asesinar judíos estaban librando a la Humanidad de un enemigo mortal. No obstante, según algunos estudios académicos profusamente documentados, está claro que no todas las personas que participaron en el asesinato de judíos creían a pies juntillas la visión social de los nazis. Otros factores, entre ellos, el deseo de ascender en la escala social nazi, la codicia, la presión externa y una despiadada brutalidad originada por las terribles condiciones provocadas por una guerra global, contribuyeron a hacer que personas normales, en circunstancias extraordinarias, se convirtiesen en asesinos de masas. En diversos lugares y en momentos diferentes, factores logísticos como la inexistencia de espacio para albergar a los judíos en un determinado gueto o la falta de alimentos, unidos a la política de asesinatos, podían dar pie a una Aktion específica de asesinatos masivos.

El asesinato de judíos no podría haberse llevado a cabo sin el apoyo, tanto activo como pasivo, del conjunto de una sociedad dominada por los nazis. En casi todos los territorios que se encontraban bajo el control de los nazis, la población era consciente de los asesinatos de judíos que se llevaban a acabo y se beneficiaban del reparto de sus propiedades. Muchas personas apoyaron sin reservas los asesinatos, otras se mostraron menos entusiastas. Apenas existía una oposición frontal organizada y sólo una escasa minoría se arriesgó para ayudar a sus vecinos judíos.

Un elemento común entre aquellos que cometieron los asesinatos y gran parte de la sociedad bajo dominio nazi, era una visión antisemita del mundo, conforme a la cual, los judíos se encontraban excluidos del entorno normativo de la responsabilidad social, dicho de otro modo, la vida de un judío era, cuanto menos, prescindible.

Fuente original:http://www.yadvashem.org/yv/es/holocaust/faqs.asp
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